A pocas calles del brillo glacial del río Inn y escondido bajo los vigilantes picos de las montañas Nordkette se encuentra el Weiss Rössl restaurante, la oda sin complejos de Innsbruck a la gastronomía tirolesa.

Este rincón culinario, que no debe confundirse con el lodge del mismo nombre en el mismo lugar, ofrece un encanto sin pretensiones, cálido, acogedor y refrescantemente sencillo, y ha pertenecido a la misma familia durante cuatro generaciones.


la comida
El restaurante ofrece platos tradicionales tiroleses, haciendo honor a recetas que se han transmitido de generación en generación.
Los comensales aventureros disfrutarán probando los caracoles de Gugumuck, una granja de caracoles vienesa, servidos con mantequilla de hierbas y ajo y tostadas. Andreas Gugumuck, un ex empleado de IBM, se ha comprometido a revivir este manjar austriaco que alguna vez fue standard durante casi dos décadas.


Alternativamente, pruebe el Beef Tartar, un clásico aperitivo austriaco elaborado con buey tirolés y servido con rodajas de cebolla morada, mantequilla y tostadas. Está elaborado con carne de vacuno de primera calidad, como las razas bovinas alpinas locales, apreciadas por su ternura y sabor.


Inspirada en el tradicional tartar de carne, la alternativa vegetariana, Gemüse-Tatar, es un tartar de verduras elaborado con verduras finamente picadas o cortadas en cubitos combinadas con varios condimentos.


También hay una selección de sopas en el menú, incluida la sopa de crema de apio servida con aceite de trufa y guarnición de apio.


Si tiene hambre, elija entre los platos principales el Spinatknödel: albóndigas de espinacas con queso de montaña tirolés y mantequilla morena. Es la clásica comida reconfortante alpina: abundante, sabrosa y perfecta para una comida rústica, pero excepcionalmente abundante.


Un plato menos pesado pero igualmente rústico para disfrutar son las patatas asadas Tiroler Gröstl con ternera, huevo frito y ensalada de repollo con tocino. Se creó originalmente como una forma de utilizar los ingredientes sobrantes y, por lo basic, se cocina en una sola sartén, lo que le da un atractivo hogareño y reconfortante.


Garnelen-Gröstl es una versión contemporánea del tradicional Gröstl austriaco, que sustituye la carne por garnelen (camarones o langostinos en alemán). Este plato combina patatas salteadas con camarones y varios condimentos, ofreciendo una alternativa más ligera pero sabrosa a la versión clásica.


Si busca un plato más ligero y elegante que resalte los sabores naturales de los lagos y ríos de Austria, elija el Saiblingsfilet, un char alpino que se encuentra comúnmente en los prístinos lagos de montaña de Austria y es apreciado por su delicado sabor y tierna carne.


¿Y de postre? Pasamos, pero entre las opciones del menú estaba el Kaiserschmarrn favorito de los austriacos, servido con ciruelas guisadas, así como strudel de manzana.
el cocinero
El alma detrás de la cocina es Hans Ruetz, un chef native que comenzó su andadura culinaria en Weisses Rössl. Tras algunos años como jefe de cocina, decidió ampliar sus horizontes con una gira mundial culinaria, adquiriendo experiencia en Hong Kong, AustraliaNueva Zelanda y Tailandia. Regresó en 2012, aportando influencias internacionales y años de experiencia a cada plato, centrándose en la calidad, la artesanía y la entrega de excelentes sabores. La visita al baño pasa por una ventana a través de la cual se puede ver al equipo de cocina trabajando.


el ambiente
El comedor es típicamente tirolés, con paneles de madera y muebles resistentes. Hay mucha actividad cuando llegamos con lo que parece ser una buena mezcla de comensales locales e internacionales, pero todos unidos por el disfrute de la buena comida.


El patrimonio religioso y cultural de la región alpina está representado por un crucifijo en la esquina y ángeles que cuelgan del techo, este último posiblemente sea solo una decoración de temporada, dado que estábamos cenando en enero.


También hay una terraza con capacidad para muchos más comensales.


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El costo
Los entrantes oscilan entre 5 y 20 €, mientras que los platos principales suelen costar entre 15 y 25 € (el único caso atípico es el filete tirolés a 42,50 €).


El veredicto ultimate
Weisses Rössl no pretende ser algo que no es. Más bien, lo que ofrece es un honesto y hábil homenaje a los sabores del Tirol: ricos, robustos y sin complejos alpinos. Fue nuestra primera comida después de aterrizar en Innsbruck y nos brindó una cordial bienvenida a la región, estableciendo un listón muy alto para el resto de nuestro viaje.


Divulgación: Nuestro viaje fue patrocinado por Turismo en Innsbruck.
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