
Bienvenidos al día de hoy Foto del día! El armero francés Casimir Lefaucheux revolucionó la tecnología de las armas de fuego en 1836 al patentar el cartucho pinfire, el primer diseño de munición autónoma de gran éxito. El sistema presentaba un pasador que sobresalía del costado del cartucho y que, al ser golpeado por el martillo, encendía un cebador interno y disparaba la bala.
Inicialmente utilizaba cajas de cartón con bases de cobre, pero en la década de 1840 el pinfire evolucionó a una construcción totalmente metálica con sellado de gasoline mejorado. La Gran Exposición de Londres de 1851 despertó el interés internacional, lo que llevó a una adopción generalizada, particularmente en revólveres y escopetas. Los cartuchos Pinfire se produjeron en numerosos tamaños, desde pequeños cartuchos de 2 mm hasta enormes cartuchos de calibre 4.
A pesar de las ventajas en la recarga rápida y la conveniencia sobre las armas de avancarga, la tecnología de disparo tenía debilidades críticas. Las clavijas que sobresalían hacían que los cartuchos fueran frágiles y propensos a descargas accidentales. En la década de 1860, los diseños más nuevos de percusión anular y central ofrecían seguridad y confiabilidad superiores. Aunque están obsoletos para uso militar y civil, los cartuchos de percusión de 2 mm todavía se fabrican hoy en día para armas novedosas en miniatura, preservando este importante paso en el desarrollo de municiones.


