Simone Puorto habló sobre los seres humanos como lujo, la inteligencia synthetic, la imperfección y el futuro de la hostelería

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Simone Puorto habló sobre los seres humanos como lujo, la inteligencia synthetic, la imperfección y el futuro de la hostelería


Durante la cuarta edición del Summit Hospitality en Lamezia Terme, el tecnofilósofo Simone Puerto fue entrevistado por el locutor Samuele Di Iorgi sobre la evolución de la relación entre humanos y máquinas dentro de la hotelería, un sector históricamente estructurado en torno a supuestos antropocéntricos.

La discusión replantea la narrativa dominante en torno a la adopción de la inteligencia synthetic. En lugar de abordar la IA como un conjunto de herramientas que deben integrarse en flujos de trabajo preexistentes, Puorto sostiene que su implementación requiere una reconfiguración estructural de procesos, roles y expectativas institucionales. En un contexto caracterizado por un cambio tecnológico acelerado, la planificación estratégica se vuelve epistemológicamente frágil. Las estrategias de mediano y largo plazo ya no pueden tratarse como proyecciones estables, sino que deben concebirse como hipótesis provisionales sujetas a revisión continua.

Una afirmación teórica central presentada en la entrevista se refiere a la disolución de la oposición binaria entre lo humano y lo synthetic. Los dos ya no son dominios externos o separables. Las organizaciones contemporáneas operan dentro de ecosistemas sociotécnicos híbridos en los que las funciones cognitivas, operativas y relacionales se distribuyen entre agentes humanos y máquinas. Por lo tanto, el desafío de la gestión no es la resistencia defensiva a la automatización, sino el desarrollo de marcos de gobernanza capaces de comprender, common y, cuando sea necesario, limitar esta hibridación.

En este marco, Puorto introduce el concepto de Los humanos como lujoelaborado por Puorto en un artículo publicado en ROBONOMÍA: La revista de la economía automatizada. A medida que las interacciones rutinarias y transaccionales se automatizan cada vez más, la intervención humana pasa de ser una necesidad operativa predeterminada a convertirse en un diferenciador estratégico. Se redefine así el lujo. Ya no se asocia principalmente con el refinamiento estético o el estatus simbólico, sino con la preservación intencional de la presencia humana en contextos donde la automatización sería más eficiente y económicamente racional.

La entrevista concluye con una reflexión sobre la imperfección como dimensión constitutiva de la agencia humana. En entornos optimizados algorítmicamente, la imperfección adquiere valor estratégico. En lugar de tratarse como una ineficiencia que debe eliminarse, puede funcionar como un marcador de autenticidad, profundidad relacional y distinción experiencial. Para la hospitalidad, este replanteamiento sugiere que las limitaciones humanas no sólo se toleran sino que pueden convertirse en un componente deliberado de la creación de valor.

Esta versión de la entrevista ha sido traducida usando HeyGen.

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